Es una imagen habitual en multitud de supermercados: de vez en cuando, la persona que ocupa la caja llena de billetes un blister, lo introduce en un tubo que llega hasta el techo, pulsa un botón, y adiós dinero.

El sistema es unidireccional. Los tubos tienen varias terminaciones que succionan en una dirección: no hay forma de que desde el otro extremo se haga llegar nada hasta las cajas. Esos tubos conectan directamente con una caja fuerte en la que se van almacenando los cartuchos de dinero.

El uso de transporte neumático en estos establecimientos se debe, sobre todo, a motivos de seguridad, pero también de optimización.